La temporada de soltero: un regalo que no sabía que necesitaba (¡Sí…de verdad!)
- TL Watson
- 5 ene
- 3 Min. de lectura

Chicas, permítanme acercar mi silla y tomar un café, ¡porque esta conversación me ha estado dando vueltas en el corazón desde hace un minuto! No hablamos lo suficiente de estar satisfechas con la soltería. No solo de sobrevivir a la soltería. No solo de "esperar bien". Me refiero a despertar de verdad, absorber la bondad de Dios y decir: "Señor, estoy soltera y estoy completa... ahora mismo".
Escucha, conozco la tensión. Podemos amar a Jesús con todo nuestro corazón y aun así sentir ese deseo silencioso de compañía. No hay vergüenza en desear compañía. De hecho, Dios nos creó para la intimidad y la conexión. Sin embargo, a veces ese deseo empieza a actuar, intentando convencernos de que nos falta algo, de que nos estamos quedando atrás. En esos momentos, debemos corregir ese pensamiento con firmeza. Tenemos que tratarlo como a un niño pequeño que va a ser castigado, dejarlo atrás, mirarlo a los ojos y decir con firmeza: «No, señora... hoy no».
Esto es lo que Dios me ha estado susurrando: La satisfacción no es la ausencia de deseo. Es la presencia de confianza.
Confía en que Dios conoce el mapa completo de nuestras vidas. Confía en que Él no es tacaño. Confía en que Él no se retrasa. Confía en que Él conoce la versión de nosotros que aún estamos desarrollando, y que Él está trabajando con esa chica en mente.
La temporada clarificadora de la soltería: La soltería no es un botón de pausa
¿Y honestamente? La soltería se ha convertido en una de las etapas más reveladoras de mi vida. No siempre es fácil, pero sí profundamente reveladora. Cuando estás soltero, Dios te pone un espejo, no para exponerte, sino para que crezcas. Él te revela en quién te estás convirtiendo, de qué has sanado, qué sigues cargando y qué deseas ahora en comparación con lo que antes te conformabas.
A menudo pasamos esta temporada a toda prisa porque la consideramos como una especie de espera en el cielo hasta que Dios nos dé luz verde para aterrizar. Pero, cariño... ¿ y si esta es la pista de aterrizaje? ¿Y si la soltería es donde Dios fortalece tu identidad, profundiza tu voz, amplía tu visión y agudiza tus estándares para que cualquier relación futura esté a la altura de lo que Dios ya ha edificado en ti?
Tuve que recordarme a mí mismo: No espero a que me elijan. Ya fui elegido. No espero a que me amen. Ya soy amado. No espero a que me afirmen. Dios me afirma cada mañana con aliento y propósito.
¿Significa eso que no deseo compañía? No. Pero sí significa que me niego a tratar el matrimonio como un trofeo al final de una carrera en la que nunca me apunté. También me niego a creer que la bondad de Dios empieza después del matrimonio, cuando su bondad me ha sostenido todo este tiempo.
Desenvolviendo el regalo de la soltería
Así que, a cada mujer soltera, respiremos. Vivamos plenamente. Salgamos, construyamos nuestras carreras, cultivemos nuestro propósito, hagamos el trabajo de sanación, reservemos el viaje, compremos las flores, riamos a carcajadas y busquemos a Dios con valentía. No para demostrar independencia, sino para honrar la temporada que Dios nos ha confiado.
Y cuando llegue el amor, encontrará a una mujer plena, no vacía, completa, que no espera que alguien la complete, satisfecha y no conformándose.
Señoras, su soltería no es un vacío, es un regalo, y pueden desenvolverlo todos los días.
Hasta nuestra próxima copa,
TL Watson
Sobre la autora: TL Watson es oradora, coach y escritora sobre fe. Equipa a mujeres y líderes para que se levanten, sanen y acepten lo mejor de Dios para sus vidas. Combina su experiencia de vida, perspectiva espiritual y sabiduría práctica para inspirar crecimiento en cada etapa.



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